En nuestro país sólo el 38.1% de la población ocupada (quienes tienen un empleo) está afiliada al IMSS o al ISSSTE, significa que el resto trabajan de forma independiente o eventual como: taxistas, estilistas, meseros, pequeños comerciantes… y para ellos ―no hace mucho tiempo― adquirir una vivienda era casi una misión imposible, pues uno de los requisitos que te pide un banco al solicitar un crédito hipotecario es comprobar ingresos. Así, los sueños de tener casa propia se desvanecían para muchos.

Hoy el panorama es distinto, diversas instituciones financieras ofrecen productos y programas pensados para que este sector de la población pueda hacerse de un patrimonio, ofreciéndoles opciones viables y requisitos accesibles

Lo que diferencia a este tipo de créditos de un hipotecario tradicional es que manejan diferentes esquemas para que puedas demostrar tu capacidad de pago, el más utilizado es el “esquema de ahorro”, para acceder al préstamo debes ahorrar previamente a la compra de tu vivienda, una cantidad equivalente a cierto número de mensualidades (de seis a veinticuatro) del crédito que deseas contratar, que servirá para pagar el enganche de tu vivienda.

El “buen pagador” es otro de los esquemas, te dan la oportunidad de demostrar tu capacidad de pago mediante estados de cuenta, que demuestren que has pagado de forma puntual algún tipo de crédito con mensualidades similares a la que pagarías con el crédito para adquisición de vivienda que deseas contratar.

A continuación te presentamos las opciones que ofrecen algunos de estos esquemas:

Sociedad Hipotecaria Federal (SHF) ofrece Crediferente, dirigido a personas sin afiliación al Infonavit o Fovissste para la compra de vivienda nueva o usada.

Los plazos pueden ir desde cinco hasta veinticinco años y te solicitan un enganche mínimo del 10% del valor de la vivienda. El monto máximo de crédito que puedes obtener es de hasta $937,941 y depende de tu capacidad de pago, la cual puedes demostrar por medio de los cuatro esquemas que mencionamos anteriormente.

La SHF es un banco de segundo piso, significa que no atiende de forma directa al público, por lo que se apoya en intermediarios financieros como bancos, Sofoles y Sofomes, los cuales se encargan de otorgar y administrar los créditos, desde su apertura hasta su conclusión.